Europa evalúa sus políticas económicas ante el alza de los precios de combustible

El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra mantuvieron estables las tasas de interés el jueves, mientras buscan señales de posibles daños a más largo plazo

Artículo

Mario Guerrero


Profesor académico especializado en estudios del conflicto, con sólida formación en análisis político, resolución de disputas y construcción de paz. Cuenta con experiencia en investigación sobre dinámicas sociales, violencia política y transformación de conflictos en contextos locales e internacionales.

Ante el bloqueo casi total del flujo de energía a través de Medio Oriente y los precios del petróleo por encima de los 100 dólares el barril, los legisladores europeos se enfrentan al impacto inmediato del aumento de costos, ya de por sí elevados, e intentan descifrar los posibles daños económicos de un conflicto prolongado.El jueves, el Banco de Inglaterra mantuvo los tipos de interés sin cambios en el 3,75 por ciento, tal como se esperaba, pero advirtió del riesgo de que una mayor inflación se extendiera por toda la economía. Los funcionarios del Banco Central Europeo también mantuvieron los tipos en el 2 por ciento, y añadieron que el efecto dependería de la “intensidad y la duración del impacto en los precios de la energía”.Los inversores apuestan a que cada banco central subirá los tipos de interés varias veces a lo largo de este año.Para los responsables de las políticas, el peligro de la estanflación se cierne sobre los debates, una preocupante combinación de estancamiento del crecimiento económico e inflación galopante. A las autoridades también les preocupa que, que al subir los tipos de interés para combatir la inflación, actúen con demasiada rapidez o suban demasiado los tipos, y con ello frenen aún más el crecimiento económico.

El cierre a efectos prácticos del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el combustible frente a la costa sur de Irán, ha incrementado bruscamente los precios de la energía. El precio del crudo Brent, se disparó el jueves hasta alcanzar su máximo desde el inicio de la guerra, mientras que los precios del gas natural en Europa han subido casi un 40 por ciento desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero.“La política monetaria no puede hacer nada para impedir que estos aumentos de costos afecten a las empresas y los hogares del Reino Unido”, declaró el jueves Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra. “Cuanto más se prolongue el conflicto en Medio Oriente, peor será el impacto”.

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, dijo que “las perspectivas económicas son muy inciertas”. La guerra tuvo un impacto casi inmediato en la inflación europea, lo que aumentó los precios de la gasolina en el surtidor, las tarifas aéreas y otras actividades que consumen mucho combustible.


“los datos que nos llegan indican que el conflicto está lastrando la actividad económica”.


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